21 de Febrero de 2026
Inicio    Veracruz    Política    Nacional    Opinión    Ciudadanía    Geopolítica    Cultura    Galería    CDMX
 
21 de Febrero de 2026
Inicio    Veracruz    Política    Nacional    Opinión    Ciudadanía    Geopolítica    Cultura    Galería    CDMX
 
Genocidio, guerras, integrismo y adicción al poder
Uriel Flores Aguayo
Uriel Flores

14 Ago 2025

El genocidio del criminal gobierno Israelí contra los palestinos de Gaza y la invasión Rusa a Ucrania,son los mayores horrores que están ocurriendo en el mundo. Somos testigos de la barbarie de un dictador y un fanático. En menor medida Mexico pone su cuota de deshumanización con los desparecidos, ejecutados y enterrados en fosas clandestinas. En todos esos casos no se respeta la vida y se utiliza la violencia como medio de control y expansión. En los casos internacionales las justificaciones son endebles y cubiertas de propaganda. En realidad no tienen razón para invadir y asesinar. Tan terrorista es HAMAS como el gobierno Israelí. Putín, zar de Rusia, viola toda norma internacional y pasa por encima de otro país. Entre los grupos Palestinos armados y los Israelís hay una conexión y un círculo vicioso: se atacan violentamente y aspiran a desparecerse mutuamente; no importa quien dé el primer golpe, el otro va a responder y así, sucesivamente, hasta el infinito. La coyuntura actual es culpa inicial de HAMAS, que provocó una respuesta genocida del gobierno Israelí. El problema con esos grupos terroristas es su fanatismo mesiánico; quieren mártires y sacrifican a su pueblo con consignas religiosas. Son integristas: no dialogan, no razonan, no respetan la vida y son suicidas. Incluso celebran las atrocidades Israelís como prueba de una supuesta misión . Lo de Putín, dictador con veinticinco años en el poder, es una locura e intento de un desfasado imperialismo. Su gasto de guerra tarde o temprano le pasará la cuenta en estabilidad de su gobierno. Golpea a un país pequeño y con desventaja militar, abusa y actúa con crueldad. El y Netanyahu, merecen el desprecio del mundo libre y de la gente de buena voluntad. No debemos normalizar el genocidio y la guerra. Sin concesión alguna a estos criminales que algún día deben comparecer ante la justicia. Los integrismos se tocan, igual que los extremos se tocan. No contienen ideología, son asunto de poder ( adiccion ) y de delirios de grandeza con dosis de mesianismo. Su propuesta es la barbarie y la veneración de ídolos de barro.
El tema de la adiccion al poder es más extenso. Es parte de la forma de gobierno en varios países, cubierto de los colores y nombres que se quieran. Un caudillo o autócrata, con un grupo selecto alrededor, se inventa un discurso justiciero e intolerante- desprecio al otro- para eternizarse en el poder. Su perpetuación en el poder combina con falta de libertad, pobre desarrollo económico y degradación de la democracia. Eliminan las elecciones o las vuelven una caricatura. Ya no son gobernantes humanos, son santos , por tanto infalibles y perfectos. No alcanzan niveles integristas pero lo sueñan y hacen lo posible por difundir una especie de ideario totalitario. Sus invocaciones del hombre nuevo o el pueblo sabio chocan con la realidad, con la condición humana, que es como es. Ni el adoctrinamiento, ni la propaganda, ni el culto a la personalidad incide mayormente en la personalidad de la gente, de la ciudadanía. Ese tipo de integrismo es hueco y produce doble moral porque no corresponde a la realidad de las personas. El ejemplo Cubano es de lo más claro y cruel. Un caudillo y su grupo se atornillaron en el poder con ideas vetustas y un sistema anulado desde sus países de origen con consecuencias terribles en su pueblo. Su adiccion al poder y sus crímenes los impulsa a no oír y mucho menos cambiar. Eligen el hambre y martirio de su sociedad a soltar el poder. La isla cubana es una cárcel. Solo desde la más inverosímil ingenuidad o el más vil cinismo se puede seguir apoyando al criminal gobierno cubano. A lo triste de ideas absurdas y proclamas demagógicas hay que oponer las razones, la alegría y la libertad.
Recadito: de extraordinario nivel el Foro organizado por el MOPI