

Redacción Bitácoras Políticas | Xico, Ver. | 16 Feb 2026
Un menor de edad resultó con lesiones de consideración tras verse involucrado en un accidente de motocicleta ocurrido la noche del sábado en el municipio de Xico. Elementos de Protección Civil Municipal acudieron al sitio, realizaron maniobras de estabilización y lo trasladaron a un hospital para su atención médica.
El incidente no es aislado. De acuerdo con datos proporcionados por la corporación, en lo que va del año han atendido más de 20 accidentes de motocicleta en la localidad, varios de ellos con participación de menores de edad. El reporte encendió una alerta interna y derivó en un exhorto público dirigido a madres y padres de familia.
Personal paramédico confirmó que el joven fue atendido en el lugar y canalizado de inmediato a un centro hospitalario. No se precisó su identidad ni estado clínico detallado, en apego a la protección de datos personales tratándose de un menor.
La estadística preocupa. Más allá de la respuesta operativa, la corporación advierte un patrón: adolescentes al frente de motocicletas sin la madurez ni, en muchos casos, la licencia correspondiente para conducir un vehículo de motor. Cada salida implica un riesgo que no siempre se dimensiona.
Protección Civil Xico subrayó que la adolescencia es una etapa marcada por la impulsividad y la búsqueda de autonomía, factores que pueden traducirse en decisiones temerarias al conducir. Entregar una motocicleta a un menor, señalaron, no es únicamente facilitar movilidad; es colocarlo en una situación de alta exposición ante la posibilidad de lesiones graves o incluso fatales.
La corporación reiteró que su personal está capacitado para atender emergencias, pero insistió en que la prevención comienza en casa. El llamado es directo: evitar que menores conduzcan motocicletas y fortalecer la supervisión familiar.
En un municipio donde el uso de motocicletas se ha incrementado como alternativa de transporte, el desafío no es solo operativo, sino cultural. Las cifras, más de 20 accidentes en menos de dos meses, obligan a una revisión seria de prácticas cotidianas que, bajo la apariencia de normalidad, pueden terminar en tragedia.