03 de Febrero de 2026
 
03 de Febrero de 2026
 
Humedales de Veracruz: el legado de dos defensores que marcaron un antes y un después
En el Día Mundial de los Humedales, la zona conurbada Veracruz–Boca del Río–Medellín recuerda a Clorinda Sarabia Bueno y Alberto Castillo Jiménez, impulsores clave de la protección ambiental regional.

Redacción Bitácoras Políticas | Veracruz, Ver. | 02 Feb 2026

En el marco del Día Mundial de los Humedales, habitantes y organizaciones de la zona metropolitana Veracruz–Boca del Río–Medellín rindieron un reconocimiento póstumo a la Clorinda Sarabia Bueno y al Alberto Castillo Jiménez, dos figuras cuya labor fue decisiva para la defensa y conservación de los humedales costeros de la región.


La conmemoración tiene un sentido puntual: recordar que gran parte de la protección legal con la que hoy cuentan más de 20 humedales metropolitanos es resultado del trabajo técnico, académico y social impulsado durante décadas por ambos defensores ambientales. Su aporte no fue testimonial, sino estructural, y dejó huella en la política ambiental local.


La doctora Clorinda Sarabia Bueno se desempeñó como académica, investigadora y directora del Sitio Ramsar 1450. Desde esa posición promovió los estudios científicos y los procesos jurídicos que permitieron reconocer la importancia ecológica de los humedales de la conurbación, sentando las bases para su protección legal. Su trabajo articuló ciencia, gestión pública y conservación, en un contexto marcado por la presión urbana y el crecimiento inmobiliario.


Por su parte, el ingeniero Alberto Castillo Jiménez, presidente de la organización civil Triple S, Paraíso del Manglar, encabezó una lucha sostenida por el reconocimiento jurídico y la conservación del Área Natural Protegida Arroyo Moreno. Este ecosistema, considerado el principal pulmón ambiental de la zona conurbada, ha enfrentado amenazas constantes por contaminación y desarrollos irregulares, frente a las cuales Castillo Jiménez impulsó acciones legales y sociales para su preservación.


Ambos coincidieron en un mismo frente: defender los humedales no como espacios aislados, sino como sistemas vitales para la biodiversidad, la regulación hídrica y la calidad de vida de la población. Su trabajo contribuyó a visibilizar que la pérdida de estos ecosistemas implica riesgos ambientales y sociales de largo alcance.


En este 2 de febrero, el llamado no es solo a la memoria, sino a la responsabilidad colectiva. El legado de Clorinda Sarabia Bueno y Alberto Castillo Jiménez permanece como referencia ética y técnica para las generaciones presentes y futuras, en una región donde la defensa de los humedales sigue siendo una tarea urgente y en disputa.