

Redacción Bitácoras Políticas | Jilotepec, Ver. | 02 Feb 2026
Con una cabalgata regional y la participación de productores locales, este fin de semana arrancó la primera edición del Festival del Tamal, el Pan y el Atole 2026, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento para fortalecer la economía comunitaria y poner en valor la gastronomía tradicional de la zona serrana. El evento abrió actividades con el objetivo de consolidar al municipio como un nuevo punto de referencia del turismo gastronómico en el centro del estado.
La jornada inaugural reunió a jinetes provenientes de municipios vecinos como Tlacolulan, Banderilla y Rafael Lucio, en una muestra de la interconexión social y comercial que distingue a esta región. La cabalgata dio paso al acto protocolario encabezado por el alcalde José Roberto Marcelo Cortés, acompañado por la presidenta del DIF Municipal, Lady Diana Ortega Viveros, la síndica Rosalía Tamariz y ediles del Ayuntamiento, quienes realizaron el corte de listón y recorrieron los espacios de exhibición.
Más allá del protocolo, el festival puso el acento en productos que forman parte del patrimonio intangible de la región. Bebidas ancestrales como el Xolet y el Grano, así como variedades de tamales —entre ellos el canario—, pan tradicional y atoles, ocuparon un lugar central en la muestra, visibilizando saberes culinarios que han pasado de generación en generación fuera de los circuitos industriales.
El impacto del encuentro se mide, sobre todo, en su beneficio directo para microproductores y cocineras tradicionales. Al ofrecer venta directa al público, el festival permite reducir intermediarios y fortalecer el ingreso de familias que dependen de estas actividades, en un contexto marcado por el encarecimiento de insumos básicos y la presión inflacionaria sobre la economía doméstica.
De mantenerse la afluencia prevista durante los días del festival, autoridades municipales estiman que Jilotepec podría generar una derrama económica recurrente en el primer trimestre del año. El éxito de esta primera edición abriría la puerta a gestionar apoyos estatales para infraestructura turística y avanzar en el reconocimiento formal de sus bebidas y platillos típicos.
Con esta apuesta, el municipio coloca a la cocina tradicional como eje de desarrollo local y refuerza la idea de que la cultura alimentaria, además de identidad, puede ser una vía efectiva para dinamizar la economía regional.